La psicología nos puede ayudar en esta situación.

Es un momento de mucha incertidumbre pero también de mucha información. Se hace difícil cribar lo importante de lo que no lo es, mantenerse informado pero no caer en el pánico.

Todos somos conscientes de la crisis tan peculiar que estamos viviendo y cada uno lo sobrellevaremos según nuestro estilo de afrontamiento y nuestra propia historia personal.

Es un momento de vulnerabilidad de cuestiones básicas de nuestra vida como son la salud propia y de nuestros seres queridos, la economía, el miedo al desempleo. Tengo 51 años y pocas veces he visto tanta gravedad en el rostro de los responsables que están a la cabeza de la gestión de esta crisis.

Los expertos nos aconsejan, nos indican, nos ayudan. Escuchémosles:

 Javier Urra, en el artículo Coronavirus: afrontamiento psicológico, publicado en su web, nos alerta para que esta pandemia no saque de nosotros el egoísmo sino la generosidad. Podemos animar a nuestros hijos e hijas a que muestren su altruismo y responsabilidad ayudando a los más mayores, una video llamada, un WhatsApp, una partida de parchís online. Nuestros jóvenes pueden y deben entender que sus mayores ahora les necesitan.

Si aprendemos a ser resilientes (fortalecer nuestra capacidad de resistencia siendo positivos y sacando de nuestro interior pensamientos y conductas que nos ayudan a adaptarnos de manera adecuada) ya habremos ganado parte de esta batalla.

Según Javier Urra hemos de adaptarnos a título individual y comprobar que no todo en la vida está bajo control (…). Estamos ante el vacío, ante la sensación de que todo puede quebrar, nos preocupa lo impalpable, la conciencia de fragilidad.

El autor nos aconseja:

  • Mantener, en lo posible, la normalidad, no obsesionarnos y no ser abducidos por la sobreinformación.
  • Buscar la verdad y el apoyo afectivo.
  • Ante la ansiedad, afrontar la situación ayudando a los demás y apoyándonos en nuestros seres queridos. Manejar el autocuidado para mantener nuestra salud mental. No perder la perspectiva y no nos sintamos acosados y acorralados.
  • En caso de nerviosismo abrumador, tristeza persistente, angustia o pánico acudamos a un psicólogo clínico que nos ayudará de forma constructiva a manejar la adversidad.
  • Recurrir en lo posible al humor. A pesar de que el tema es grave, puede ser largo y el ser humano necesita aferrarse a fortalezas que le den perspectiva. En este sentido hay que pensar en la baja mortandad, hacerse conscientes de la gran cantidad de personas que se curan. Realizar acciones que nos trasmitan sensación de control como lavarse las manos y ser responsable de lo que hacemos.
  • Con respecto a los niños, hay que explicarles, informarles de manera honesta y apropiada para la edad, hay que involucrarles, son ciudadanos de pleno derecho.
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Los niños observarán los comportamientos y emociones de los adultos, para acompasar sus propios sentimientos.

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